Murió Darío Lopérfido a los 61 años tras sufrir un cuadro de ELA
Fue secretario de cultura del gobierno de Fernando De la Rúa. Integrante del grupo “sushi” que controlaba el gobierno. Antiperonista, se expresaba en artículos de opinión en plataformas digitales para la Nación e Infobae.
A los 61 años murió el dirigente político, gestor cultural y exfuncionario Darío Lopérfido en Madrid, donde vivió los últimos años. El el exvocero de Fernando de la Rúa y exministro de cultura de la Ciudad de Buenos Aires padecía la enfermedad neurodegenerativa Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
En el último tiempo su salud se había deteriorado con rapidez. Con su estilo frontal decidió anticiparse a especulaciones y hablar en primera persona sobre el cuadro que le fue diagnosticado en julio de 2024. En un texto titulado “Tener ELA es una mierda” y publicado en la revista Seúl, escribió: “La ELA no te deja nada de glamour. Caminás pésimo, la voz se te vuelve de borracho y comés con el riesgo de que se te caiga la baba”. Según detalló, la enfermedad le había dejado funciones en solo solo “una mano y una pierna”, lo que le permitía trabajar, “pero en casa, escondido”.
Más adelante agregó una reflexión que generó amplia repercusión: “El problema de la ELA es que es una enfermedad sin épica. Un buen cáncer te da todo un tiempo con tratamientos espantosos durante el que podés aparecer pelado y decir ‘yo le voy a ganar al cáncer’. En la mayoría de los casos, el pelado se muere. Pero le deja un legado a su familia: que pueden decir ‘cómo la peleó’”.
El artículo circuló en redes sociales y fue interpretado como una despedida anticipada y coherente con una figura familiarizada con la confrontación y la exposición pública.
Más allá de su trayectoria, la figura de Lopérfido en los últimos años quedó muy asociada a la polémica que generó al cuestionar públicamente la cifra de víctimas de la última dictadura militar. “En la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos”, fue su frase.
Trayectoria en la gestión cultural y la política
Nacido en Buenos Aires el 5 de junio de 1964, Lopérfido construyó una carrera en el periodismo, la gestión cultural y la actividad política. Durante el gobierno de Fernando de la Rúa se desempeñó como secretario de Cultura de la Nación y luego como secretario de Medios de Comunicación. En ese período formó parte del denominado Grupo Sushi, un conjunto informal de jóvenes funcionarios que rodearon al presidente, primero en la Ciudad y luego en la Casa Rosada.
Durante su gestión al frente de la cartera de cultura porteña impulsó la creación del Festival Internacional de Buenos Aires (1997) y del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), que se consolidó como uno de los principales encuentros de cine independiente de América Latina.
Su paso por el Teatro Colón, donde asumió como director general en 2015, fue uno de los momentos más visibles de su carrera. Allí promovió coproducciones internacionales y una reorganización interna. Sin embargo, también enfrentó conflictos sindicales y cuestionamientos por su estilo de conducción.
Luego, ya durante la jefatura de Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires, fue designado ministro de Cultura en 2016. En esa función impulsó cambios administrativos y promovió “una profesionalización de la gestión cultural y una ampliación del acceso a bienes artísticos”, según su definición. En cambio, sus críticos lo acusaron de tensar la relación con sectores culturales.
En España, donde vivió los últimos años, asumió la dirección de la Cátedra Vargas Llosa, iniciativa vinculada al Nobel peruano Mario Vargas Llosa, con quien mantenía una relación personal y profesional. Desde ese espacio organizó encuentros literarios y el Premio de Novela Vargas Llosa.
Polémicas y vida personal
Su figura quedó definitivamente marcada por la polémica tras cuestionar públicamente la cifra de víctimas de la última dictadura militar. “En la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos”, dijo, y aseguró que “ese número se arregló en una mesa”. Las declaraciones generaron un fuerte repudio por parte de organizaciones de derechos humano y derivaron en su salida del Ministerio de Cultura porteño seis meses después de su nombramiento.
En el plano personal, su relación con la guitarrista y compositora María Gabriela Epumer, integrante de Viuda e Hijas de Roque Enroll y colaboradora de Charly García, también lo colocó en el centro de la atención mediática en los años noventa. Tras la muerte de Epumer en 2003, la recordó en entrevistas en un tono más íntimo y alejado de la confrontación política. En 2014 se casó con Esmeralda Mitre. El matrimonio terminó en 2018 y un año después fue padre junto a Vinnie Blache Spencer.
