Ordenan detención de Agostina Páez en Brasil
Temen que sea alojada en una cárcel común. La decisión del tribunal provocó una alarma total en su entorno de Santiago del Estero: su padre, Mariano Páez prepara su viaje. La defensa presentará hoy un hábeas corpus.
La Justicia de Brasil ordenó ayer la detención de la abogada santiagueña, Agostina Páez, por “injuria racial y discriminación”: urgente, la influencer expresó en su cuenta de Instagram: “Estoy desesperada, muerta de miedo”, y su padre, Mariano, anunció que viajará “urgente para acompañarla”.
Desde aquel 14 de enero, se sucedieron diversos hechos en torno a la causa. La figura penal que se le enrostra prevé de 2 a 5 años de prisión. Y la Justicia brasilera fue escalando en sus acciones: primero, le impidió la salida del país; luego, le colocó una tobillera electrónica; desestimó los planteos de la defensa y ahora reclamó su detención.
Todo hizo eclosión ahora. La Fiscalía denunció y pidió la prisión preventiva de Agostina.
Fundamentos
En la solicitud del Ministerio Público de Río de Janeiro para convertir la medida cautelar en prisión preventiva, el fiscal afirmó que Agostina fue formalmente acusada de cometer tres delitos de injurias raciales. Ahondó que, el hecho de que no tenga residencia estable en el país, por ser turista, aumenta el riesgo de fuga y la frustración de la aplicación de la Ley.
“Si bien se han impuesto medidas cautelares distintas de la prisión, incluida la vigilancia electrónica, dichas medidas no han demostrado ser suficientes para neutralizar el peligro procesal existente”, señala un extracto del documento.
El fiscal amplió que la conducta de la joven argentina refuerza la necesidad de su detención, ya que “incluso después de haber sido advertida por más de un funcionario de que su conducta constituía un delito en Brasil, la acusada persistió en los delitos raciales, extendiéndolos incluso a espacios públicos”.
Según el fiscal, la actitud demuestra que la mujer argentina tiene “desprecio por las normas jurídicas y sociales, así como baja adhesión a las órdenes de alejamiento”. Veinticuatro horas después, el Tribunal brasileño aceptó la denuncia de la Fiscalía, además de la personal de los empleados del bar. La decisión fue tomada ayer por el Juzgado 37 de lo Penal.
En concreto, la autoridad ordenó la detención de Agostina y al cierre de esta edición el enigma era si sería trasladada desde su departamento a un organismo de seguridad. Su abogado en Argentina, Sebastián Robles (foto), adelantó: “Este viernes, temprano, definiremos la estrategia a seguir. Obvio, presentaremos un hábeas corpus a fin de que no sea alojada en una cárcel”, sintetizó preocupado.
Para el juez, libre Agostina “podría intimidar a testigos y víctimas”
“… Se encuentra presente el requisito exigido para la decreción de la prisión preventiva”, destacó en su resolución el juez substituto, Guiherme Schilling Pollo Duarte.
Agregó que “se verifica la existencia de indicios de autoría y materialidad, sustentados en el soporte probatorio mínimo producido a través de la investigación realizada por la Autoridad Policial”.
Amplió que la “instrucción criminal se encuentra en su fase inicial y la permanencia de la imputada en libertad, en esta etapa de la instrucción probatoria, comprometería la garantía del orden público y el normal desarrollo de la instrucción criminal”.
En efecto, “la acusada en libertad, en el presente momento, ocasionaría un serio perjuicio a la instrucción criminal, ya que podría intimidar a los testigos de los hechos y, especialmente, a las víctimas, impidiéndoles prestar declaración ante el tribunal de manera imparcial, así como también podría la acusada, de forma deliberada, regresar a su país de origen, lo que acarrearía consecuencias desastrosas para la búsqueda de la verdad real”.
Su padre viaja, “ya que no puedo dejarla expuesta a un traslado”
Mariano Páez manifestó: “Viajaré urgente para acompañar a mi hija. Sé que necesita a su familia y no puedo dejarla sola, ignorando si esta noche o mañana vayan a trasladarla desde su departamento a algún organismo de seguridad”.
Sin ocultar su desazón, Páez subrayó: “Más allá de toda estrategia legal, la que está a cargo de los abogados, mi hija me necesita. Este es uno de esos momentos (muy pocos en la vida) en que todo hijo desea ser la prioridad y recibir la contención de los suyos”.
Para el empresario, “pensé que podríamos solucionarlo con escritos y que las leyes de Brasil serían un tanto permeables, porque mi hija no es mala persona. Ignoraba el tenor de sus gestos, solo eso”, lamentó.
En la misma dirección emocional, Patricia Martínez, tía de Agostina, adelantó que Mariano viajará de inmediato. “Ella siempre ha estado a disposición de la Justicia”… “Desconozco cómo va a seguir esto”, pero juzgó que del video, no pareciese lucir ofendido el camarero, al subrayar su estupor por sus gestos hacia Agostina, al tomarse los genitales y riéndose, mientras Agostina se retiraba del local, junto a sus amigas.
Copas, cuenta y la desafortunada comparación
Todo comenzó el 14 de enero. El escenario fue un bar del Barzin en la Rua Vinícius de Moraes en Ipanema, en la zona sur de Río. Uno de los empleados explicó a la policía que, para acceder a la fiesta del establecimiento, cada cliente debe abonar la entrada por adelantado y se le entrega una pulsera individual con código QR para el seguimiento del consumo. El cobro se realiza al final, salvo si el cliente desea adquirir un “combo”, que también debe pagar por adelantado “por su elevado precio”, aclaró.
Agostina y sus amigas habrían optado por comprar dos combos de vodka, que incluían dos botellas de la bebida alcohólica y cuatro latas de bebida energética, por un total de R$ 1.052, el monto pagado al momento de la compra. Sin embargo, casi al final del evento, Agostina solicitó un shot extra de vodka y una lata de bebida energética, por R$ 70, y ofreció su pulsera para registrar la compra. Al salir, cuando le cobraron el monto, la joven se alteró e inició una discusión, alegando que los empleados le estaban “robando”.
Eran las 5.50 am. Agostina comenzó a proferir insultos racistas. Mientras el gerente intentaba resolver la situación, la santiagueña se acercó a la víctima, lo señaló con el dedo y exclamó: “iNegro!” y “iMaldito negro!”.
La empleada advirtió a la argentina sobre su comportamiento delictivo y llamó al 190 (número de emergencias). Después, Agostina y dos amigas también argentinas pagaron la cuenta y se marcharon.
Indignada por la situación, la víctima comenzó a filmarlas. Fue entonces, al cruzar la calle, que Agostina se giró hacia el establecimiento y gritó “imonos!”, además de hacer movimientos corporales y ruidos típicos de los primates. Agostina fue grabada imitando gestos de mono, un acto considerado racista, hacia un camarero. El video se viralizó y dio pie a la investigación. Ella expresó que fue una reacción por ademanes obscenos de uno de los mozos.
