Con Milei atrincherado, en el Gobierno creen que solo el Mundial puede tapar el escándalo de Adorni
El respaldo de Javier Milei a Manuel Adorni profundizó el malestar interno en el Gobierno. Mientras crece la preocupación por el impacto del escándalo en la opinión pública, funcionarios admiten en privado que la agenda oficial no logra correr el foco y ven al Mundial como la única chance de cambiar el clima político.
En la Casa Rosada ya casi no esconden el desgaste. Mientras Javier y Karina Milei sostienen sin matices a Manuel Adorni, puertas adentro del oficialismo domina una mezcla de resignación, preocupación y silencio. Ministros y asesores sienten que el Gobierno quedó atrapado en una defensa cerrada del jefe de Gabinete y observan cómo se deteriora la imagen positiva que supo acompañar al Presidente en el inicio de la gestión.
En Balcarce 50 reconocen que ninguno de los temas que intentaron instalar en las últimas semanas logró desplazar el escándalo. Ni la agenda económica ni los anuncios vinculados a seguridad consiguieron correr el foco del caso que golpea al ex vocero presidencial. Incluso, asesores del mandatario admiten en privado que la conversación sobre Adorni ya excede a los medios y se instaló de manera espontánea en redes sociales, bares, cines y charlas cotidianas.
Con cada nueva revelación sobre el patrimonio del funcionario, dentro del oficialismo se aferran a una sola expectativa: el Mundial. Cerca del presidente creen que la competencia deportiva podría modificar el humor social y cambiar el eje de la discusión pública. Algunos hasta fantasean con que el propio Milei aproveche la euforia futbolera para desplazar a Adorni. Sin embargo, en el entorno del jefe de Gabinete descartan por completo esa posibilidad.
El viernes fue un punto de quiebre para el ministro coordinador. Durante la reunión de Gabinete, el Presidente lo respaldó cara a cara frente a todos los funcionarios nacionales. Según reconstruyen en el oficialismo, Milei habló durante media hora y dejó en claro que no piensa echarlo, incluso aunque eso tenga costo electoral. Para Adorni fue la confirmación definitiva de un apoyo que ya se venía expresando con mensajes y retuits presidenciales, además de la entrevista telefónica que el mandatario dio a LN+.
La escena dejó impacto interno. Algunos ministros quedaron sorprendidos por el tono que utilizó el jefe de Estado durante el encuentro. Describen a un presidente exaltado, hablando a los gritos y retirándose del salón sin escuchar respuestas ni opiniones del resto del Gabinete. Del otro lado, percibieron a Adorni relajado y hasta con gestos revanchistas, especialmente hacia Patricia Bullrich, a quien había llamado “Pato” durante su entrevista en el streaming Neura.
La ministra de Seguridad fue una de las pocas voces que planteó preocupación explícita dentro del encuentro. Bullrich esperaba que Milei escuchara personalmente su advertencia, aunque no llegó a tiempo: el Presidente ya había abandonado la reunión.
En el mileísmo aseguran que el verdadero problema está puesto en 2027. En el Gobierno descuentan que mantendrán el respaldo del votante que migró desde el PRO, pero temen una fragmentación del espacio de derecha y centroderecha en la primera vuelta.
Dentro del oficialismo están convencidos de que sectores del peronismo ligados a Sergio Massa podrían financiar candidatos alternativos para dividir el voto libertario. Y creen que, en ese escenario, el deterioro de las principales banderas del espacio complica todavía más la recuperación política.
La referencia apunta directamente a los discursos de “honestidad” y “anticasta”, golpeados por el caso Adorni, por el mote del “3 por ciento” que recayó sobre Karina Milei, y también por las polémicas alrededor de la ANDIS y del renunciado José Luis Espert.
Pese a todo, algunos sectores libertarios mantienen expectativas sobre las últimas revelaciones vinculadas a las SIRA. Creen que podrían salpicar a dirigentes de la oposición peronista y equilibrar parte de la indignación social. Pero el optimismo dura poco. En paralelo, crece el temor por futuras filtraciones relacionadas con los bienes de Adorni y por el contenido del celular del contratista Matías Tabar.
También genera inquietud la demora en la publicación de la declaración jurada del jefe de Gabinete, un pedido que la propia Bullrich reclamó que se hiciera “de inmediato”. Mientras tanto, en la tropa libertaria ya hay quienes ven un escenario cada vez más complicado.
