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Del refugio a la góndola: Toty avanza con alimentos bajo la marca Montecito

Apoco más de un mes de la muerte de Eduardo “Polaco” Groh Riemersma, Gerardo “Toty” Acuña anunció que fabricará alimentos utilizando el nombre de El Montecito de los Canichones. La novedad llega pocos días después de que Nexum Group S.R.L., firma vinculada al empresario, solicitara ante el INPI nuevas registraciones de la marca. La secuencia abre interrogantes sobre el uso comercial de un nombre construido durante años alrededor de una causa solidaria.

Primero fue la ayuda. Después, el portazo. Más tarde, el proyecto para preservar el “legado”. Luego llegó la solicitud de la marca. Y ahora, los alimentos. A poco más de un mes de la muerte de Eduardo “Polaco” Groh Riemersma, la historia alrededor de El Montecito de los Canichones parece haber ingresado definitivamente en un terreno que excede largamente la discusión sobre quién cuidará a los perros: ahora también se discute quién puede explotar comercialmente el nombre que el Polaco construyó durante años.

Gerardo “Toty” Acuña anunció en Facebook que avanzará con la fabricación de alimentos utilizando la marca vinculada a El Montecito de los Canichones. El anuncio adquiere otra dimensión cuando se lo coloca junto a un dato conocido días atrás: el 29 de septiembre, Nexum Group S.R.L. solicitó ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial registrar “El Montecito de los Canichones” en nuevas clases comerciales. La presentación se produjo apenas 33 días después de la muerte de Groh. No se trata, además, de una empresa ajena al universo de Toty: Nexum aparece directamente vinculada a su estructura comercial y a negocios relacionados con el sector de alimentos para mascotas.

Por eso, el anuncio obliga a releer toda la secuencia. Antes de cualquier presentación de Nexum estaba Eduardo Groh Riemersma. El Polaco había solicitado personalmente la marca “El Montecito de los Canichones” y el INPI terminó concediéndosela en distintas clases. Es decir: no eran trámites inconclusos, sino derechos marcarios reconocidos. Y cuando Groh murió, el 27 de agosto de 2026, esos derechos no desaparecieron automáticamente ni transformaron el nombre en tierra de nadie. El derecho marcario tiene contenido patrimonial y su destino debe resolverse dentro de la sucesión correspondiente.

Nexum avanzó luego sobre nuevas clases de explotación comercial del mismo signo. Ese movimiento podía ser presentado inicialmente como una decisión preventiva, una ampliación de cobertura o una estrategia de protección. Pero el anuncio de una línea de alimentos cambia el cuadro. Porque lo que hasta hace pocos días podía leerse como una disputa registral comienza ahora a mostrar una finalidad comercial concreta.

La contradicción pública aparece con más fuerza cuando se repasan las declaraciones previas. A comienzos de septiembre, Forrajería Toty presentó un proyecto para continuar el “legado” del Polaco y sostuvo que no buscaba dinero, cargos ni protagonismo. Un mes después, la discusión ya incluye la posibilidad de colocar productos en el mercado bajo el nombre Montecito. Fabricar alimento para sostener un refugio no constituye por sí mismo ninguna irregularidad y puede incluso ser una herramienta legítima de financiamiento. Pero entonces aparecen preguntas inevitables: quién será dueño del producto, quién lo fabricará, quién lo comercializará, a nombre de qué empresa se facturará, qué porcentaje recibirá el refugio, quién autorizó el uso del nombre y si la sucesión de Groh prestó conformidad.

Porque existe una diferencia sustancial entre fabricar alimentos para El Montecito y fabricar alimentos llamados El Montecito. Una cosa es abastecer una causa. Otra, convertir esa causa en una marca comercial.

La cronología resulta incómoda. Un día después de la muerte del Polaco, Toty llevó alimentos al refugio y expresó públicamente su apoyo. Días más tarde anunció su retiro de las actividades y cuestionó la conducción de la institución. Poco después presentó una propuesta para continuar el “legado”. El 29 de septiembre, Nexum solicitó nuevas registraciones de “El Montecito de los Canichones”. Y ahora aparece el anuncio de alimentos bajo ese nombre. Cada hecho, aislado, puede tener una explicación. Pero observados en conjunto muestran una transformación acelerada: de proveedor y colaborador de un refugio a actor interesado en la explotación comercial de la identidad construida por su fundador.

El verdadero valor de El Montecito nunca fue solamente el predio o la cantidad de animales que albergaba. Era también una identidad, una comunidad y una historia emocional asociada durante años al Polaco. Y esa construcción tiene valor económico. Una marca conocida vende. Una marca asociada a solidaridad, rescate y protección animal puede vender todavía más porque transforma un producto común en un símbolo de pertenencia.

Por eso el momento elegido importa. Apenas semanas después de la muerte del fundador, una empresa vinculada a Toty pidió nuevas clases de la marca y ahora aparece el anuncio de productos que podrían utilizar precisamente esas categorías comerciales. No hay elementos suficientes para afirmar que exista una maniobra ilegal, pero tampoco parece razonable presentar ambos hechos como completamente desconectados.

El interrogante ya no pasa únicamente por quién administrará el refugio. La discusión es otra: qué parte del legado del Polaco pertenece a la institución y qué parte puede convertirse en negocio privado. Si los alimentos servirán para financiar íntegramente a El Montecito, debería poder transparentarse con facilidad mediante contratos, costos, márgenes, destino de utilidades y autorización de uso de marca. Si existe una explotación comercial privada, también debería explicitarse.

El Polaco tardó años en convertir El Montecito de los Canichones en una identidad reconocida. Después de su muerte, hicieron falta apenas unas semanas para que ese nombre comenzara a recorrer otro camino: del refugio a la góndola. Y la pregunta que queda abierta es inevitable: ¿se está preservando el legado del Polaco o se está descubriendo cuánto vale comercialmente?