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La justicia concluyó que el accidente fatal del “Polaco” se produjo a causa de una falla humana

La siesta del jueves 27 de agosto del corriente año estaba agradable. Eduardo Grooh Riemersma (49 años), fundador del refugio El Montecito de los Canichones, llamó a su amigo Juan Cruz Ibáñez (50), domiciliado en La Banda, y lo invitó a dar unas vueltas en moto por el Parque Aguirre de la ciudad Capital. El “Polaco”, como lo conocían todos, había adquirido una moto dos semanas antes y quería mostrársela. Se trataba de una KTM 990 que había trocado con una Bucatti que le pertenecía. El cambio directo había sido reciente y ni siquiera había realizado aún la transferencia.

Ibáñez tenía otras obligaciones, pero accedió a la invitación de su amigo de muchos años. Se trasladaron hasta una cochera céntrica, donde el proteccionista guardaba dos motos y una camioneta. En el rodado mayor había dos cascos protectores, pero el “Polaco” habría decidido dejarlos de lado para disfrutar de la siesta de buena temperatura, de acuerdo con las investigaciones policiales y judiciales.

El proteccionista invitó a su amigo a probar su nueva adquisición. Ibáñez anduvo un trecho, probó los frenos y andaban “muy bien”, confió a los investigadores.

Los amigos recorrieron desde el natatorio hasta el Estadio Único. El “Polaco” se movilizaba en la KTM 990 que había adquirido recientemente y su amigo, en otra KTM del ecologista. No era la primera vez que el proteccionista hacía uso del rodado entregado dos semanas antes; ya la había probado al menos un par de veces.

Alrededor de las 15.30, los amigos comenzaron a emprender el regreso a la cochera céntrica. Circulaban por avenida Alsina de este a oeste. Ibáñez expuso ante los investigadores que, tras salir de la rotonda de la Universidad Católica, su amigo aceleró y se adelantó unos 30 o 40 metros. Antes de ingresar a la rotonda que está a la altura de la costanera, el “Polaco” debía girar a la derecha en la curva y se abrió hacia la izquierda; sin embargo, seguidamente no realizó la maniobra para girar, chocó contra el cordón y derrapó. El “Polaco” y la KTM 990 terminaron en el suelo de tierra de la rotonda. El proteccionista fue auxiliado y trasladado al hospital Regional, donde ingresó sin vida.

El fiscal Martín Silva archivó la causa “por inexistencia de delito”. Tras las pericias, testimonios e investigaciones, concluyó que el accidente se produjo a causa de un factor humano. El funcionario sostuvo ayer ante Nuevo Diario que en el siniestro no hubo participación de otro vehículo ni otra persona; ni siquiera un perro se le cruzó en el camino, tampoco la motocicleta tuvo inconvenientes mecánicos ni el conductor sufrió algún tipo de problema de salud antes de la colisión. “Hubo una negligencia del conductor, una falla humana”, afirmó.

El Dr. Silva indicó que ni siquiera su amigo sabe qué le pudo haber pasado para que no maniobrara en la curva.

Una de las hipótesis sostiene que el “Polaco”, quien manejaba motos desde los 15 años y de alta cilindrada, podría haberse distraído con algo por un segundo, lo que finalmente le costó la vida.

Sufrió múltiples fracturas de cráneo y la motocicleta podría haberlo impactado

La profesional del Cuerpo Médico Forense, encargada de realizar la autopsia, concluyó que la muerte del “Polaco” Riemersma se produjo a causa de las múltiples fracturas en el cráneo.

“Si hubiera llevado casco protector, quizá iba a levantarse después del derrape y seguir con su vida”, señaló el fiscal Martín Silva sobre la importancia del uso del elemento de seguridad en los motociclistas. .

Sostuvo que la forense constató que la víctima solo presentaba lesiones en la cabeza. “Por las fracturas que presentaba, su final era irreversible, era imposible que sobreviviera”, afirmó el funcionario judicial sobre las conclusiones forenses.

Teniendo en cuenta que el ecologista cayó sobre la rotonda de tierra y aunque había algunas piedras de río pequeñas, se sospecha que alguna parte de la moto podría haber impactado en su cabeza durante el derrape. Ello no se pudo determinar fehacientemente.

La profesional del Cuerpo Médico Forense descartó que la víctima haya sufrido un infarto u otra descompensación cardíaca, previo al accidente.

Por otra parte, los exámenes toxicológicos determinaron que no había consumido bebidas alcohólicas ni drogas.

Peritos establecieron que la KTM 990 no tenía problemas mecánicos

Los técnicos de la División Criminalística realizaron pericias sobre la KTM 990 y determinaron que la moto no presentaba ningún problema mecánico.

En este sentido, durante la investigación se estableció que el anterior propietario del rodado, que realizó el trueque con el proteccionista, había demorado la entrega porque le había colocado los frenos nuevos que compró antes de que llegara a un acuerdo con el “Polaco”.

Los peritos establecieron que los frenos funcionaban correctamente.

Algo similar manifestó el amigo de la víctima cuando probó un momento el rodado antes de iniciar el paseo por el Parque Aguirre el día de la tragedia.