Se achica el empleo registrado y crece la informalidad en medio del deterioro económico
La desocupación pasó a liderar las preocupaciones sociales y ya alcanza a casi 1,7 millones de personas. En paralelo, datos oficiales muestran que en dos años unos 500 mil trabajadores salieron del sistema formal, con fuerte impacto en sectores clave y una expansión del empleo precario.
El empleo se convirtió en el principal foco de preocupación social en Argentina. Distintas mediciones privadas coinciden en ese diagnóstico y ubican a la desocupación en el primer lugar del ranking, con un 56%, por encima de la pobreza, la corrupción, la inseguridad y la inflación, que quedó relegada al quinto puesto.
La alarma se profundizó tras conocerse que la tasa de desocupación llegó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025. El dato implica que casi 1,7 millones de personas no tienen trabajo, con una suba de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior y de 0,9 puntos frente al trimestre previo.
Ese deterioro tiene correlato directo en la caída del empleo registrado. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) analizados por Infobae, entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 salieron del sistema formal unos 500 mil trabajadores. Al inicio de la gestión de Javier Milei, había 13.365.678 personas en blanco, mientras que dos años después la cifra bajó a 12.865.096, lo que representa una caída del 4%.
El universo relevado incluye tanto trabajadores del sector público y privado como autónomos y monotributistas, es decir, todos aquellos con acceso a la seguridad social y registrados ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). La tendencia no contempla ajustes por estacionalidad.
El deterioro del mercado laboral se combinó con un fenómeno particular: el crecimiento del cuentapropismo como respuesta a la pérdida de empleo formal. “En el cuarto trimestre del 2025 directamente no hubo creación de empleo. O sea, subió el cuentapropismo, pero para compensar la caída del empleo formal. O sea, no hubo un aumento neto del empleo”, advirtió Jorge Colina, economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA). Y agregó: “Hasta el cuentapropismo se saturó y la gente no tiene otro trabajo”.
Dentro del desglose por categorías, la mayor caída se dio en los monotributistas sociales, que se redujeron un 60%. Pasaron de 637.406 a 253.014 en dos años, lo que implica 384.392 trabajadores menos. Se trata de un régimen subsidiado destinado a sectores de bajos ingresos. “Una gran masa de los monotributistas sociales pertenecían a las organizaciones piqueteras y el gobierno actual dejó de pagarlo. Entonces, toda esa gente pasó a ser cuentapropista informal”, explicó Colina.
El empleo privado también mostró retrocesos. En relación de dependencia se perdieron 189.845 puestos, con una baja del 4%. En el sector público, la reducción fue de 78.617 trabajadores, equivalente a un 3%. En tanto, las empleadas de casas particulares registraron una caída similar del 3%, con 15.065 personas menos, en un contexto de menor contratación y posible aumento de la informalidad.
En contraposición, crecieron los trabajadores independientes. Los autónomos sumaron 14.888 nuevos inscriptos, mientras que los monotributistas aumentaron en 152.449, con una suba del 7%, la más alta de la serie. Este movimiento refleja una migración hacia empleos más precarios, sin beneficios como vacaciones pagas, aguinaldo o indemnización.
Si se observa la evolución desde 2012, el empleo privado prácticamente no creció, con apenas un 2% de aumento en 14 años. En cambio, el sector público subió 33%, las casas particulares 15% y los monotributistas 67%. Los autónomos fueron el único segmento con caída en ese período.
El análisis por actividad muestra que los sectores más golpeados en términos porcentuales fueron la construcción (-11,4%), la minería (-9%) y la industria manufacturera (-5%). En términos absolutos, la industria lideró la pérdida con 63.902 empleos menos, explicada por la caída de la actividad económica.
La construcción perdió 48.671 puestos en dos años, en gran parte por el freno en la obra pública. También retrocedieron las actividades inmobiliarias, el transporte y los servicios comunitarios, todos con caídas significativas en el empleo registrado.
En contraste, hubo leves mejoras en sectores como la pesca, el agro, la enseñanza y el comercio, aunque este último mostró retrocesos en el segundo semestre de 2025, ubicándose entre las actividades con mayor pérdida de empleo en ese período.
A nivel territorial, el deterioro fue generalizado. Solo dos provincias registraron crecimiento del empleo en blanco, mientras que 22 mostraron caídas. Las más afectadas fueron Santa Cruz, La Rioja, Catamarca, Misiones, Formosa, Chaco y Chubut. Neuquén y Río Negro lograron crecer impulsadas por la actividad petrolera.
