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“Resulta clave reducir las conductas sedentarias desde edades tempranas”

El ejercicio físico regular es una de las intervenciones preventivas más potentes en medicina moderna. Produce beneficios cardiovasculares, metabólicos, neurológicos, musculoesqueléticos, inmunológicos y psicológicos. Por este motivo, desde el 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció el 6 de abril como “Día Mundial de la Actividad Física” para generar conciencia sobre la importancia de ejercitarse.

“La evidencia posiciona a la actividad física como un pilar fundamental del desarrollo integral en niños y niñas. Su práctica mejora las capacidades motrices, incrementa la fuerza, favorece la autoconfianza y promueve el conocimiento del propio cuerpo. La incorporación de hábitos activos desde edades tempranas impacta positivamente en el desarrollo físico, la salud metabólica, la salud mental y el bienestar emocional”, señala la Dra. Victoria Legaz (MP 32463), miembro del Comité de Cardiología del Ejercicio de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).

En Argentina, según el Ministerio de Salud de la Nación, el 41% de niños y niñas entre 5 y 17 años tienen sobrepeso y obesidad. Para revertir esta situación, es necesario incentivar el ejercicio desde edades tempranas. “El movimiento comienza desde los primeros momentos de la vida. Durante el primer año, el juego en el piso, es decir, panza en el piso, resulta esencial para fortalecer la musculatura del cuello y del tronco, y para facilitar el desarrollo del gateo, dando lugar posteriormente al inicio de la marcha. Luego, en la etapa de la deambulación, correr, saltar y bailar constituyen formas naturales de exploración y aprendizaje”, señala la Dra. Celeste Raquel López (MP 4326), también del Comité de FAC.

Con el crecimiento, el juego activo puede incorporar elementos como pelotas o cuerdas, y posteriormente la participación en actividades recreativas o deportivas estructuradas potencia aún más estos beneficios. La actividad al aire libre, junto a amigos o en familia, fortalece la confianza, favorece la socialización y estimula el vínculo con la naturaleza.

“Resulta clave reducir las conductas sedentarias desde edades tempranas. Evitar tiempos prolongados en cochecitos en los más pequeños y limitar el uso de pantallas en niños y adolescentes contribuye a sostener un estilo de vida activo. Los hábitos saludables adquiridos en la infancia, en especial aquellos vinculados al movimiento, tienden a mantenerse en el tiempo. Fomentar el disfrute por la actividad física desde edades tempranas favorece su continuidad durante la adolescencia y la vida adulta”, dice Legaz.

Beneficios

Sin importar la edad que se tenga, la actividad física produce beneficios en la salud en general. Así, disminuye entre un 20 a 35% el riesgo de un evento cardiovascular. También reduce entre un 30 a 53% la mortalidad en personas activas. Esto se debe a que el ejercicio aumenta el volumen sistólico, mejora la función endotelial y eleva la producción de óxido nítrico reduciendo la presión arterial, mejorando la elasticidad arterial y disminuyendo el riesgo aterosclerótico.

A nivel metabólico, ayuda en la reducción de entre un 30 a 50% el riesgo de diabetes tipo 2 y mejora la sensibilidad a la insulina en hasta un 40%.

Además, “el ejercicio aumenta BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), una proteína esencial que actúa como ´fertilizante´ neuronal, promoviendo la supervivencia, crecimiento y plasticidad de las neuronas. Significa que mejora la memoria, el aprendizaje, el estado de ánimo y protege contra el deterioro cognitivo. Esto se relaciona con una reducción del riesgo de demencia de entre el 30 al 40%”, puntualiza López.

También produce beneficios a nivel muscular, óseo, inmunológico, reduce la ansiedad, entre otros. “Aún a edades avanzadas, caminar 7.000 pasos diarios se asocia con una mejora general del organismo”, dice Legaz.

Recomendaciones

Para que el ejercicio sea efectivo, desde la OMS se estableció que es necesario realizar movimientos aeróbicos entre 150 a 300 minutos por semana y complementarlo con 2 veces por semana de actividades de fuerza. Por otra parte, es recomendable realizar pausas activas para reducir el sedentarismo. “Si se está mucho tiempo sentado, lo ideal sería cada 30 minutos levantarse, caminar, hacer sentadillas, o algún tipo de movimiento que nos ayude a activar a nuestro cuerpo”, dice López.

De esta manera, desde la FAC no solamente hacen hincapié en los beneficios de la actividad física, sino que se alienta a la población en general para que incorpore estos hábitos y acompañe a los más pequeños en su desarrollo saludable. Además, resaltan que los niños, son el reflejo de la conducta de sus mayores, mostrarles la importancia de la actividad física es vital para su desarrollo integral.